Desde la aparición del Homo sapiens en la tierra, cuarenta mil años atrás e independiente de si nos referimos al hombre de Neanderthal o al de Cromagnon, el ser humano comenzó a evidenciar su capacidad de discernir acerca de determinadas situaciones, llegando por fin a encontrar soluciones a muchos de sus problemas.  La diferencia con su más inmediato antecesor, el homo erectus, se basa concretamente en la capacidad del Homo sapiens de comprender, razonar, pensar y analizar la información mediante el uso de la lógica. Desde entonces, el desarrollo de la humanidad tomó un rumbo vertiginoso que no se ha detenido un solo instante.

No fue sino hasta el año 50 a.C., que el filósofo y escritor romano, Marco Tulio Cicerón, implantó el término inteligencia para referirse a la capacidad intelectual del hombre. Sin embargo, dicho nivel de inteligencia o la capacidad de análisis no ha sido siempre la misma para todos los seres humanos. A través del tiempo, algunos personajes han descollado en los diferentes ámbitos debido a su alto coeficiente intelectual, lo que les ha valido un reconocimiento y un lugar en los anales de la historia.  Por ello es bueno recalcar que la inteligencia puede ser medida en diferentes campos o a nivel general.

Según el psicólogo estadounidense y profesor de la Universidad de Harvard, Howard Gardner, autor de la “Teoría de las Inteligencias Múltiples”, la inteligencia es la capacidad para resolver problemas o elaborar productos que puedan ser valorados en una determinada cultura. En su teoría señala también, que existen varios tipos de inteligencia y todas igualmente importantes como los son: la inteligencia lingüística, la lógica-matemática, la musical, la espacial, la corporal-cinestésica, la intrapersonal, la interpersonal, la naturalista y la existencial o filosófica.

Y aquí nace un nuevo formulamiento, ¿cómo evaluar la inteligencia de una forma certera, clara y objetiva?

Al surgir la psicometría como ciencia, sus primeros trabajos estuvieron orientados a determinar mediante diversos tests, el cociente intelectual de los individuos, utilizando técnicas estadísticas basadas en el análisis factorial y la regresión lineal. A partir de ahí, se ha logrado establecer un criterio para evaluar la capacidad cognitiva del hombre, al punto que existen sociedades de superdotados en el mundo, que incluyen solamente a personas con mayor coeficiente intelectual del planeta.

En 1912, el psicólogo alemán, William Stern, recurrió por primera vez a la prueba para medir el cociente intelectual de las personas, basada en la relación existente entre la edad mental y la edad cronológica de cada individuo. Derivado de esta prueba se pudo establecer, que el 50 por ciento de la población mundial tiene un cociente intelectual que fluctúa entre los 90 y 110 puntos, solo un 2 por ciento de los habitantes de la tierra superan los 120 y un escaso 0.5 por ciento logra rebasar los 140 puntos.

La lista de las diez personas con más alto cociente intelectual en la actualidad está encabezada por la columnista norteamericana Marilyn Vos Savant con 228 puntos, es considerada la persona más inteligente del mundo seguida, muy de cerca, por el físico coreano, Kim Ung-Young, quien tiene entre sus logros el haber leído en más de cuatro idiomas cuando tenía solo tres años de edad, cursar la universidad a los 4 y ser contratado por la Nasa a los 8, su IQ responde a 210.

A estos cerebros le siguen, Terence Tao, australiano, IQ 210; Christopher Michael Langan, estadounidense, IQ 195; Garry Kaspárov, ajedrecista ruso con IQ 192; Rick Rosner, productor norteamericano con un IQ de 192; James Wood, actor estadounidense, IQ 180; Paul Allen, estadounidense cofundador de Microsoft con un IQ de 170; Sir Andrew Wiles, matemático inglés, IQ 170; Judit Polgar, ajedrecista húngara, IQ 170 y Stephen William Hawking, físico teórico británico, con un coeficiente intelectual de 160 puntos. Para poder evaluar los grandes genios que ya no están en el reino de los vivos, pero que aportaron su valioso conocimiento para un mundo como el de hoy, la doctora Catharine Cox realizó un estudio para calcular el coeficiente intelectual de personajes célebres que vivieron entre los siglos XV y XX.

Algunos estudiosos, han valorado el IQ de otros grandes hombres de la historia, para tener una clara idea de lo que fuera su coeficiente intelectual.  He aquí la recopilación de algunos de ellos:

William James Sidis, considerado como el hombre más inteligente de la historia con un IQ de 300, conocedor de 8 idiomas y graduado en 7 diferentes carreras; Johann Wolfgang Von Goethe, 210; Isaac Newton, 192; Leonardo Da Vinci, 190; Voltaire, 190; Galileo Galilei, 185; René Descartes, 180; Miguel Angel Buonarroti, 180; Erasmo de Rotterdam, 177; Baruch Spinoza, 175; Immanuel Kant, 175, Michael Faraday, 175; Raffaello Sanzio, 170; Martin Lutero, 170; Platón, 170, Charles Dickens, 165; Wolfgang Amadeus Mozart, 165; Ludwig Van Beethoven, 165; Charles Darwin, 160; Bill Gates, 160; Albert Einstein, 160; Miguel de Cervantes, 155; y Adolf Hitler con 141 puntos.

Y en materia de mentes brillantes, Colombia no podía quedarse atrás. Varios personajes, con una amplia trayectoria han hecho su aporte dejando muy en alto el nombre de nuestro país. De estos notables cerebros, podemos citar solo algunos de ellos, pues la lista es bastante larga. Contamos con los científicos Manuel Elkin Patarroyo, Raúl Cuero, Ángela Restrepo, Carlos Arturo Ávila y Jorge Reynolds; el médico neurofisiólogo Rodolfo Llinás; el doctor en ciencias físicas Luis Gerardo Sarmiento; las doctoras Martha C. Gómez y Deya Corzo; la astrónoma barranquillera Adriana Ocampo; los ingenieros Nelson Sabogal y Oscar Venegas; el neurólogo Francisco Lopera, el geólogo Carlos Jaramillo y el cirujano oncólogo Armando Sardi.

De cara al futuro, vale la pena seguir muy de cerca los planteamientos del profesor de cibernética de la Universidad de Reading, Kevin Warwick, quien asegura que el implante de chips en el cerebro es cosa del presente y que ello redundará en el mejoramiento de la inteligencia humana, creando seres superdotados que competirían fácilmente con las auténticas mentes brillantes. Eso solo lo sabremos con el paso de los años.